Papúa Nueva Guinea se declara oficialmente un país cristiano

Marzo 19, 2025 | Vistas 307
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El pasado martes, el parlamento de Papúa Nueva Guinea aprobó una enmienda constitucional que declara oficialmente al país como una nación cristiana, estableciéndolo como un modelo para otras naciones donde la fe cristiana es predominante.

Dado que la mayoría de la población papú profesa el cristianismo, la medida fue aprobada con una amplia mayoría: 80 votos a favor y solo cuatro en contra, en la sesión del 12 de marzo, según informó RNZ. El primer ministro, James Marape, anunció la decisión con gran entusiasmo.

“Esta enmienda constitucional finalmente reconoce a nuestro país como una nación cristiana. Refleja, en su máxima expresión, el papel fundamental que las iglesias cristianas han desempeñado en nuestro desarrollo”, declaró Marape.

El evangelista Jan-Sjoerd Pasterkamp tuvo un rol crucial en la expansión del cristianismo en Papúa Nueva Guinea. En 1968, él y su esposa se establecieron en el país, donde dedicaron catorce años a la labor misionera. Durante su tiempo allí, recorrieron el desafiante terreno montañoso, fundaron varias comunidades religiosas y contribuyeron a la creación de tres escuelas bíblicas. Su visión iba más allá de la conversión individual: buscaban transformar naciones enteras a través del evangelio, lo que tuvo un impacto significativo en Papúa Nueva Guinea.

La enmienda constitucional aprobada es el resultado de consultas realizadas en 2022 por la Comisión de Reforma del Derecho Constitucional. La modificación introduce una declaración en el preámbulo de la Constitución que reconoce a Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo como creadores y soberanos del universo, estableciendo que toda autoridad proviene de Dios y es conferida al pueblo.

Asimismo, el cristianismo ha sido incorporado al Quinto Objetivo de la Constitución, y la Biblia será reconocida como un símbolo nacional.

El Primer Ministro Marape aseguró que la enmienda no afecta la libertad religiosa de otros credos, ya que el artículo 45 de la Constitución, que garantiza la libertad de conciencia y religión, permanecerá intacto. La reforma se formalizará una vez que se completen los procedimientos legales correspondientes.